Mediación y lenguaje

Mediación y lenguaje

Cuando comienza una mediación, los relatos de las partes sobre los mismos hechos parecen ser historias muy distintas. No es extraño escuchar acusaciones mutuas tachando a la otra persona de mentiroso/a.

Los mediadores sabemos bien que un camino equivocado sería intentar esclarecer hechos, porque seguramente se trata de dos interpretaciones distintas.

El filósofo Wittgenstein abrió un camino de pensamiento que para nuestro hacer mediador puede ser de gran utilidad. Él recupera la pluralidad e historicidad de los lenguajes abriéndonos al carácter relativo e interpretativo de cualquier afirmación. En este mismo sentido Nabocov nos ayuda a ver que “realidad” es una palabra que debe ir entre comillas. Cuando en mediación alguien afirma “esa es tu versión, pero la realidad es que”, simplemente está dando otra interpretación de la misma.

“La realidad”, es nuestra mejor interpretación. “La verdad” es la realidad que conocemos a partir de nuestras mejores interpretaciones.

Cuando escucho este tipo de afirmaciones dichas por las partes en un proceso de mediación, “esta es la realidad… la verdad es…” las tomo muy en cuenta, porque representan cómo esa persona ha podido explicarse el hecho conflictivo por el cual están participando en la mediación.

Entonces con estas “mejores interpretaciones” podemos intentar crear una nueva historia que no puede ser dada de fuera, que ha de construirse poco a poco por las partes con paciencia, hasta lograr cierta coherencia. Los acuerdos serán más duraderos si ambos consideran este nuevo relato la mejor interpretación de su historia.

Mónica Robledo
CIRCULO DE MEDIACIÓN