Entrevistas

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Entrevista a Rosalía Fernández Alaya, Coordinadora del Punto Neutro Pro Mediación en Canarias

Coordinadora del Punto Neutro Pro Mediación en Canarias ¿Considera adecuado que se proceda a la derivación judicial a mediación ante la solicitud de sólo uno de los litigantes?

En principio, la legislación procesal no prohíbe tal posibilidad. Personalmente considero que una vez que conste en actuaciones la contestación de la demanda, el Juez  estaría en condiciones para valorar si el asunto es susceptible de mediación. Si una de las partes ya lo pide en sus escritos, es posible acordar la derivación intrajudicial a mediación sin tener que aguardar a la celebración de la vista en el juicio verbal o, en caso del juicio ordinario al acto de celebración de la audiencia previa.

¿En qué  sectores ajenos a los contenidos en la Ley 5/2012 de mediación en asuntos civiles y mercantiles consideras que podría aplicarse la mediación como método para resolver conflictos?

En el ámbito contencioso-administrativo se está llevando a cabo un proyecto piloto en Canarias respecto a la mediación administrativa, en el cual se handerivado unos 20 casos por dicha vía, con un balance positivo. No obstante, entiendo que el principio de igualdad de las partes tiene más dificultades de encaje en estos casos, ya que las partes son la administración y el administrado.

Por otra parte entiendo que el ámbito donde sí debe aplicarse la mediación es en el orden penal. Actualmente está contemplada la mediación en la legislación sobre responsabilidad penal del menor, pero debe ampliarse. En este sentido se han llevado experiencias pioneras interesantes en Cataluña y Murcia. También en el ámbito de la jurisdicción social.

La mediación penal y la justicia restaurativa tienen mucho que decir sobre todo al abandonar el tradicional binomio víctima-culpable (los grandes olvidados del derecho procesal penal) para abordar lo primordial: arreglar un problema entre las personas mediante la reparación del daño. No se trata de sustituir el proceso punitivo, sino de complementarlo para otorgar mayor protagonismo a los implicados y darles la oportunidad de expresarse y entenderse mutuamente.

Actualmente se está trabajando con la Viceconsejería para abrir una vía a la mediación penal en nuestro archipiélago.

¿Considera usted que, a los efectos de eficacia y efectividad en su desarrollo, la Mediación debería ser institucionalizada o se enmarcara en el ámbito privado?

La cuestión es un tanto complicada. Mi opinión es que en lo que concierne a la organización de la mediación, ésta sí debe tener un control institucional, sobre todo en lo que se refiere a quienes pueden ejercer como mediadores. Pero no se debe dejar de lado la decisión voluntaria de los mediados, es decir, que éstos puedan tener la libertad de elegir qué profesional de la mediación sea el que gestione la resolución de su conflicto. En este sentido quizás me decline más por el aspecto privado de la mediación.

¿Qué opina sobre la voluntariedad de las partes en mediación intrajudicial al ser derivados por una autoridad?¿Sería posible adelantar la derivación al inicio, cuando contactan con sus abogados inicialmente?

Esa es la idea, ese es el futuro, pero por algún sitio había que empezar. Si bien lo ideal sería intentar con carácter previo la mediación, es cierto que hoy por hoy la mediación intrajudicial está siendo un potente medio de difusión. Además, dentro de las iniciativas de difusión se encuentra contactar y trabajar para que desde el punto de información que ya existe en el Colegio de Abogados, y otros puntos de información que se puedan establecer se de a conocer desde el inicio, a las personas que se acerquen, que existe la opción de la mediación y sus beneficios.

Muchas de las mediaciones no finalizan con éxito debido al mal asesoramiento de los abogados a sus respectivas partes. ¿Se es consciente de este problema? ¿Se ha pensado en darle solución?

Somos conscientes de que esto está ocurriendo y está entre nuestros objetivos poner los mecanismos necesarios para hacerle frente. Nos encontramos en los inicios de este proyecto de difusión y concienciación, concienciar al colectivo de profesionales involucrados en el procedimiento es esencial y prioritario.

Tenemos por delante una larga y ardua tarea, pero confío en que finalmente se obtendrán los resultados esperados.

¿Qué opinión tienes sobre el uso de medios electrónicos en la mediación o sobre el uso de la mediación on-line?

Por ahora no lo veo, hasta que no se implante bien la mediación presencial, más adelante sí, pues tenemos que ponernos al día y actualizarnos según la sociedad avanza.

La regulación de la Mediación requiere cambios y ampliación de competencias para la mediación civil, mercantil, familiar, penal y contencioso administrativo.  ¿Cómo ve la figura de otras titulaciones en la mediación.

La Profesión del mediador tiene entidad propia y se irá viendo el ámbito de sus competencias en el desarrollo futuro.Es muy importante deslindar sus funciones de otras profesiones relacionadas.

¿Es posible una mediación en casos de violencia de Género?

Como sabemos, en estos casos está expresamente prohibida la posibilidad de mediación. Pero entiendo que en algunos supuestos muy concretos, de episodios puntuales, la mediación sería no sólo útil sino muy conveniente. Podría contribuir incluso a erradicar ciertas formas de violencia. Soy no obstante consciente de que se trata de un tema complejo, muy delicado, que habría de tratarse en profundidad.

¿Cómo se podría inculcar a la infancia una cultura por la paz y solución de conflictos?

Con nuestro ejemplo. Desde la familia, desde la escuela y desde las instituciones, con programas educativos integrales que incluyan habilidades sociales, habilidades para la vida, tolerancia a la frustración, apertura al diálogo, respeto, asunción de las propias responsabilidades, talleres de mediación en el ámbito deportivo. Transmitiendo valores humanos indispensables para la convivencia por encima de cualquier ideología. Hay mucho que trabajar en este ámbito.

¿Qué opinión tiene del borrador del próximo Decreto de Mediación Familiar en Canarias?

Considero que es manifiestamente mejorable en muchos aspectos , uno de ellos el apartado de la formación de los mediadores. Pero me consta que desde la Viceconsejería de Justicia se está trabajando en ello, el Decreto de 2007 está en vías de reforma y adaptación.


 Entrevista a Mónica Robledo, miembro del Círculo de Mediación

 foto monica entrevista

¿Crees realmente en la mediación como forma de resolución de conflictos?

Creo en la mediación como método para gestionar un conflicto por sus grandes posibilidades de reconstruir historias e identidades de manera pacífica.

Me apasiona ver cómo una persona es capaz de reconstruirse después de una etapa difícil y por otra parte, me impresiona de igual manera, cómo tenemos la posibilidad de quedar atrapados en nuestras historias de enemistad y venganza.

¿Reconstruir historias?

Todos nos contamos historias, sobre nuestro pasado, nuestro recorrido en la vida, sobre nuestras raíces, sobre lo que nos hicieron o sobre lo que hicimos a otros. Necesitamos contarnos de manera más o menos coherente lo que vamos viviendo para darle sentido a nuestra vida y saber quiénes somos.

Nos afecta cómo otros cuentan nuestra historia y cómo la contamos nosotros mismos.

¿Por qué necesitaríamos cambiar nuestra propia historia?

Algunas veces esas historias nos hacen mucho daño porque son fruto de hechos muy dolorosos. Estas historias merecen mucho respeto, tienen en sí mismas la posibilidad de ser grandes historias y si se cuentan de una nueva manera pueden ayudar mucho a otras personas.

Hay historias que nos condenan a actuar siempre de la misma manera. Si me he dedicado a hablar mal de mí “ex” ante toda mi familia y amigos me estoy condenando a mirar todo lo que hace como sospechoso, y cuando mi “ex” hace un esfuerzo por mejorar la relación, sólo se me ocurre pensar: “Algo querrá, seguro es una estrategia para hacerme algo malo”. Lo mismo los padres cuando consideran que su hijo no tiene remedio y éste intenta mejorar, suelen decir: “¿Qué me va a pedir ahora?”

¿Cómo se relaciona todo esto con la mediación?

La mediación sirve para lograr acuerdos, pero estos acuerdos serán eficaces sólo si se ha modificado la visión de nuestro problema. En la mediación se ha de comenzar a contar la historia de otra manera.

El diálogo en la mediación tiene poco que ver con los debates familiares que vemos en la televisión en los que unos a otros se echan en cara reproches para defender su propia historia.

¿Pero no se dice tanto que no importa lo que digan otros… eso no debe afectarnos?

No es tan sencillo. No nos damos cuenta del poder que tiene lo que decimos de otros. No es exagerado decir “El lenguaje crea realidades” Me he topado tantas veces con familias (o equipos de trabajo) que tienen una imagen tan negativa de otra persona que poco le falta para ser un monstruo o ser considerado un psicópata. Resulta increíble constatar como todos los miembros del grupo describen a esa persona con las mismas palabras y utilizando las mismas anécdotas o ejemplos. Cabe decir que además es común encontrar expresiones como “sacó su verdadero yo” “quien se lo imaginaría” para poder justificar que de un día a otro nos parezca tan mala persona.

En realidad no somos totalmente buenos ni totalmente malos, pero lo que decimos de otro puede mostrar sólo su aspecto positivo (cuando se está enamorado por ejemplo) o su aspecto negativo.

¿Se trata entonces de vivir dejando atrás el pasado?

Tampoco se trata de eliminar el dolor de nuestra vida sino de valorar cómo nos hemos repuesto de una situación difícil y cómo eso también es parte importante de nuestra historia y de nuestras capacidades actuales.

En el caso de la mediación familiar, cuando unos padres realizan un buen proceso de divorcio, regalan a sus hijos una historia familiar y personal que pueden contar sin vergüenza y sin miedo, una historia que es motivo para sentirse orgullosos.

¿Es difícil contarnos una nueva historia?

Yo diría que sí. Se necesita mucha valentía para iniciar este proceso. Si lo miramos a gran escala encontramos algunas experiencias muy interesantes de pueblos enteros que han decidido contar su historia de guerras o genocidios de manera diferente, creando lo que se llama “comisiones de la verdad o de la reconciliación”. Han sido experiencias importantes, difíciles pero posibles.

Resulta difícil también porque nos acostumbramos a contar las mismas historias una y otra vez con poca imaginación, historias donde unos son buenos y otros malos, unos tienen la razón y otros no, donde unos son verdugos y otros víctimas, etc.

Por último es también difícil porque llega un momento en el que nos encontramos tan cómodos con nuestra propia historia que tememos perder las “ventajas” que obtenemos de ella.

Cambiar nuestra historia es difícil porque dedicamos mucho tiempo y energía a construirla. Para algunas personas, familias o equipos de trabajo, destrabar las propias interpretaciones es casi imposible porque las historias conflictivas se refuerzan unas a otras. Desde el conflicto palestino-israelí, los divorcios, hasta los pleitos entre compañeros de primero de primaria.

¿Cómo se logra contar una nueva historia?

Para saber más nos vemos en Círculo de Mediación.

Por ahora dos recomendaciones para saborear:

 

 

 


 

 

 

Entrevista a Zoila Mª Brito Pérez, Secretaria del Colegio Oficial de Diplomados en Trabajo Social y Asistentes Sociales de Las Palmas

¿Cómo surge la idea de formar un punto de conexión entre el Ayuntamiento de Telde y la Dirección General de Relaciones con la  Administración de Justicia en materia de mediación?

Ante la realidad existente de los casos de mediación familiar llevados a cabo desde el Partido Judicial de Telde; surge la iniciativa de crear un punto de conexión entre las dos Administraciones mediante un convenio, donde los ciudadanos del municipio puedan disfrutar de un servicio de mediación para solucionar conflictos del ámbito familiar.

 ¿ Cuál es tu experiencia personal en el programa municipal de Mediación Familiar?

Al presentarse el modelo familiar cada vez más complejo, siendo la familia el primer y fundamental grupo humano al que el individuo pertenece y que las vivencias que se establecen en ella le influirán durante toda su vida, trasladándose a todas sus relaciones humanas posteriores; se ha visto la necesidad  de informar sobre la posibilidad de la mediación, así como atender y orientar a los ciudadanos. Además desde este servicio se realizan las sesiones informativas, así como el proceso de solicitud de mediación que se envía a  a la Sección de Mediación de la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia para la posterior designación del mediador. Desde mi experiencia como agente social de los Servicios Sociales Municipales considero necesario crear un espacio específico con profesionales cualificados en Mediación Familiar para que puedan dedicar el mayor tiempo posible a  promover y atender a la población en materia de mediación. Aunque desde un primer momento he  sido la que ha gestionado el punto de mediación; he procurado que todos los técnicos que se encuentran en dichas dependencias, estén implicados en dicho proyecto así como en la divulgación de la mediación facilitando la misma información.

 ¿ Qué sería necesario para que las instituciones públicas se implicarán en la mediación?

Creo necesario y cuanto más importante que se desarrollen iniciativas y proyectos mediante un equipo especifico y cualificado en mediación familiar; estableciéndose un mecanismo de información  constante entre los distintos profesionales tanto social, sanitario y educativo, ya que son instituciones que llegan más a la población.

¿Crees que se podría llevar a cabo un caso de violencia de género a un proceso de Mediación Familiar?

No. Si partimos que la violencia de género consiste en el poder y el control que el hombre quiere ejercer constantemente en su pareja,  provocando una desigualdad entre las partes, hace que un proceso de mediación no se pueda llevar a cabo.

 ¿ Crees que los ciudadanos conocen la Mediación como alternativa a la resolución de conflictos?

Creo que como herramienta quizás pero como alternativa a la resolución de conflictos no. Si los propios profesionales del ámbito social no conocen la Mediación como alternativa, es poco probable que llegue a la población en general; por tanto tenemos las obligación como agentes sociales de implicarnos en la divulgación.

¿ Cómo crees que debería funcionar la Mediación familiar a corto plazo?

Hoy en día, podemos darnos cuenta del gran número de problemas que tienen que afrontar las familias: desempleo, separaciones, problemas de comunicación con los hijos, problemas de comunicación con la pareja, violencia doméstica. Y todo ello, en paralelo a los cambios que se producen en nuestra sociedad y en la  estructura familiar La mediación como proceso que facilita la comunicación entre personas que están en conflicto intenta mostrar un camino hacia la solución de los problemas familiares. Y los resultados evidencian una opinión positiva hacia la mediación.

¿ Crees que la Mediación familiar se ejerce de igual manera desde el ámbito social,jurídico o psicológico?

Es importante resaltar el papel del mediador, como persona imparcial y neutral, que no es protagonista del proceso de mediación. Ha sido y será complicado quitarnos el  sombrero como psicólogos, abogados, trabajadores sociales, educadores y poner el uniforme de mediador. Muchas veces sin darnos cuenta siguiendo nuestro protocolo de actuación nosolvidamos de la esencia de la familia, o de la pareja, de que son ellos y no nosotros los que tienen en sus manos el poder de hallar una solución a sus

problemas. Debemos pues, tener cuidado de no confundir nuestra profesión, nuestro trabajo con el trabajo de mediador. Lo que no podremos evitar es enriquecer nuestra profesión con el conocimiento sobre mediación y así mismo, utilizar nuestras habilidades de comunicación para facilitar la difícil tarea de ser mediador.

¿Crees que hay suficiente divulgación de la Mediación Familiar por parte de los profesionales?

 La verdad es que son grandes desconocidos. En nuestro país se habla de mediación pero no del trabajo que realizan. Creo que ha sido un error no vender a la opinión pública la labor de los mediadores.

 ¿Qué nuevas iniciativas se pueden llevar a cabo para dar a conocer la Mediación Familiar?

La mediación es una opción poco conocida y hasta la fecha, la mayoría de las personas que la conocen es a través del método por el boca a boca. Es por ello que se hace difícil aplicar la mediación, precisamente porque no se conoce. Desde mi punto de vista, la información debe ser concreta, clara y precisa; además de saber exponerlo según los objetivos y destinatarios. Y en lo que se refiere al “cómo y dónde” se transmite el mensaje; debe hacerse a través de canales especializados como pueden ser los medios de comunicación escritos, radiofónicos o audiovisuales. Otra forma y no menos importante es creando puntos de información en los centros educativos y sanitarios mediante charlas breves y de fácil comprensión o mediante jornadas o cursos a los profesionales.O bien mediante las redes sociales; creando perfiles en Facebook o Twitter con enlaces a páginas o vídeos donde los usuarios puedan conocer o consultar sobre mediación: un ejemplo de ello es el programa “ Piensa en ti , escribe tu propia historia”.

 Zoila Brito

 

Entrevista realiza por:  Gema Santana Robaina (Trabajadora Social ) y Davinia Quintana Aguilera  (Educadora Social)


Entrevista a Daniel Montesdeoca Rodríguez

Eres abogado y criminólogo de profesión, con formación posterior en mediación. ¿Cómo te defines en cada campo?

Comencé mi carrera profesional desde la Criminología, en concreto desde la Victimología. En aquella época, hablo de la década de los 90, ya comenzábamos a oír un nuevo concepto, el de la mediación penal, que estaba instaurándose en algunos países del centro de Europa, en EE.UU y Canadá. Tuve la maravillosa oportunidad de poner en práctica la mediación penal en casos en dónde aparentemente era inviable, y resultados fueron sorprendentemente eficaces. Mi recorrido por la Justicia Restaurativa me llevó a defender la idea que el Derecho debía de nutrirse de sus técnicas. De ahí posteriormente di el salto al derecho penal y actualmente implemento mis conocimientos criminológicos en el ejercicio de la profesión como abogado penalista y especialista en Justicia Restaurativa.

Fuiste uno de los organizadores del Seminario Práctico Internacional de Justicia Restaurativa celebrado en Gran Canaria

Con ésta ya son dos las ediciones del Seminario Internacional que hemos organizado.  Desde el Foro Canario de Justicia Restaurativa, entidad pionera en Canarias sobre Justicia Restaurativa que tengo el honor de presidir, nos hemos propuesto celebrar este encuentro de ámbito mundial cada dos años en Las Palmas de Gran Canaria. Ya estamos trabajando en la tercera edición y también en un nuevo proyecto para este año que anunciaremos próximamente.

¿Qué es la Justicia Restaurativa?

Es un nuevo paradigma que busca hacer más cercana y más humanizada la Justicia Penal, dando mayor protagonismo en el proceso a la víctima y al infractor y proponiendo técnicas que ofrezcan mayor eficacia y un mejor resultado al conflicto. Bajo esta denominación se enmarca pues un paradigma influenciado por diversas corrientes, como las teorías victimológicas, los movimientos por la humanización del Derecho Penal, las alternativas a la prisión, las que postulan la ineficacia de los modelos de justicia excesivamente verticalizados, así como el movimiento restaurativo y pacificador liderado por Claus Roxin, conocido como Proyecto Alternativo de Reparación alemán de 1992.

Podríamos glosar sus fundamentos de la manera siguiente:

– La necesidad de dotar a la víctima del delito de un mayor protagonismo en el proceso penal al objeto de intentar acabar así con su estigma de gran olvidada dentro del sistema jurídico-penal;

– Ofrecer canales adecuados para conseguir una solución consensuada, mediante la comunicación directa entre la víctima y ofensor (victimario), introduciendo en el proceso aspectos subjetivos que suelen quedar al margen del proceso penal, y que pueden ser relevantes para una correcta y eficaz pacificación del conflicto;

– Favorecer el ejercicio de responsabilidad por parte del victimario, asumiendo el hecho cometido y el daño infringido a la víctima, aspecto éste que, unido a otros elementos de valoración, ayuda a disminuir los factores de riesgo en la reincidencia, provocando así una evolución positiva en la re-socialización;

Como consecuencia de lo anterior, en la medida en que algunos de los conflictos tendentes a dirimirse en juzgados del orden penal, puedan ser susceptibles de solucionarse a través de los instrumentos que ofrece la Justicia Restaurativa, ocasionaría una disminución de la carga de trabajo actual de la Administración de Justicia, provocando, de forma indirecta, que ésta esfuerce su atención en otros procedimientos con mayor celeridad y eficacia.

¿Qué relación se puede establecer entre Justicia Restaurativa y Mediación?

La Justicia Restaurativa es el paradigma, es la fuente dogmática en la que se inspiran las técnicas restaurativas, entre ellas la mediación penal.

Como técnica restaurativa, en el proceso de mediación penal, la víctima y ofensor (victimario), realizan todo un ejercicio de responsabilidad, participando ambos en una solución final satisfactoria de acuerdo con sus necesidades y dentro de los límites del marco legal. Éste proceso conlleva necesariamente una comunicación directa entre las partes, a través de un tercero neutral, en el que se dialoga fundamentalmente sobre el hecho cometido y las consecuencias para ambos. La víctima se encuentra de esta forma con un verdadero espacio de diálogo, obteniendo información directa acerca de su proceso de victimización, encontrando un camino correcto hacia una efectiva reparación. Ésta reparación no tiene porque ser económica, en la medida en que las víctimas de determinados delitos requieren como mayor necesidad una reparación de orden moral.

En cuanto al victimario o infractor, su relación directa con la persona ofendida le ayuda a posicionarse empáticamente, y le permite además, ofrecer explicaciones, motivos y causas que le han llevado a cometer el delito. Este acercamiento a la víctima ayuda sin duda en su proceso de reinserción, permitiendo otra forma de intervención más eficaz en la disminución de la reincidencia.

La mediación penal por tanto, debe ser necesariamente enmarcada dentro del sustento teórico de la Justicia Restaurativa. Su práctica es muy compleja, de ahí que no basta con una internalización de conocimientos en técnicas de mediación. Los mediadores penales deben impregnarse primero de una especialización multidisciplinar sólida, porque su ejercicio profesional, con desconocimiento del Modelo Restaurativo, puede llevar a consecuencias dramáticas e irreversibles, no sólo para la víctima sino también para el victimario.

En resumen, la mediación penal no debe utilizarse sin el paraguas teórico de la Justicia Restaurativa, ya que el mediador penal debe tener esos conocimientos para establecer los soportes necesarios en donde desarrollar el proceso.

¿Ves a la Mediación con futuro, entendiéndose como alternativa al proceso tradicional de resolución de conflictos?

Tengo que decir como así lo he venido afirmando en distintos foros, que entiendo la Justicia Restaurativa y sus técnicas como un paradigma  compatible con la Justicia Penal, nunca como alternativa. Se trata desde una perspectiva crítica, de proponer sumando y no restando, mejorando lo existente y no excluyendo.

¿Qué medios crees que serían necesarios implantar desde las instituciones públicas para que la mediación tuviera éxito como alternativa?

Si entendemos la mediación penal como técnica complementaria y compatible con el proceso tradicional e implementado en él, tengo que decir que se están dando los pasos para su institucionalización. De hecho, en el proyecto de reforma del nuevo Código Procesal Penal, viene recogida la técnica de mediación penal como una figura formal. Es una cuestión de tiempo para que veamos su integración completa en nuestro ordenamiento jurídico, como así ha recomendado a sus estados miembros la Unión Europea, consagradas éstas en distintas y reiteradas Decisiones Marco del Consejo.

D. Daniel Montesdeoca Rodríguez

Criminólogo y Abogado Penalista

Presidente del Foro Canario de Justicia Restaurativa

Entrevista realizada por: Heriberto Luis Sanabria Pérez. Psicólogo, Experto en Psicopatología y Salud y Mediador Familiar

 

 


 

 

 

Entrevista a Pascual Ortuño. Vicepresidente europeo de GEMME, asociación de magistrados pro mediación

Como uno de los impulsores de la Mediación en España.  ¿Cree que se han dado las pasos correctos para su implantación y desarrollo en España?

Sinceramente, no ha sido así. A pesar de que las administraciones públicas no han cumplido las recomendaciones del Consejo de Europa, los profesionales involucrados en el ámbito de la conflictología son los que están haciendo posible que la mediación sea una realidad. Pero ha faltado una acción decidida de gobierno.

¿Qué hace falta para su consolidación?

Lo primero que necesitamos son excelentes mediadores. Si queremos introducir un método de resolución de conflictos que sea una alternativa real a la contienda judicial clásica, hay que ofrecer un buen producto. Y ya sabe, se dice que no existe la mediación, sino que lo que existe son los buenos mediadores.

¿De qué carece el mediador para ejercer de una forma correcta su función?

La experiencia práctica es esencial para llegar a un punto de excelencia profesional que prestigie su función. Lamentablemente es la pescadilla, que se muerde la cola. No hay mediaciones suficientes, y los nuevos profesionales no pueden hacer prácticas. Los rol-play no aportan experiencia real.

¿Hay demanda suficiente para tantos mediadores que van surgiendo cada día?

El buen profesional siempre es buscado. El problema es que si lo que queremos es que la administración pública cree un cuerpo de mediadores y convoque unas oposiciones, la realidad económica nos va a decir que no. La demanda surge cuando hay una buena oferta.

¿Qué estrategia  se debería seguir para que la ciudadanía entienda la Mediación como una alternativa a la solución de conflictos?

Yo no tengo la respuesta, aunque pienso que hay muchas vías. Desde la judicatura estamos impulsando los “puntos neutros pro mediación” que pretenden crear en cada ciudad un grupo de trabajo interprofesional que estudie las condiciones existentes e imagine proyectos piloto. Hemos celebrado en septiembre un simposio nacional con este objetivo cuyas conclusiones se pueden consultar en la web www.mediacionesjusticia.com

En un artículo suyo manifestaba  “que la implantación de la mediación no depende del impulso legal ni gubernamental sino de la aptitud que adopten los profesionales que tradicionalmente trabajan en lo que se denomina justicia…” ¿Sigue pensando lo mismo?

Efectivamente. En los países que se ha pretendido implantar a golpe de decreto, ha fracasado. Hay que ganar la confianza de los profesionales, especialmente de los abogados.

¿Qué  Pascual Ortuño nos vamos a encontrar en estas jornadas , el abogado, el juez, el mediador,  el investigador …?

A estas alturas de mi vida ya es difícil separar unas facetas de otras. Me gustaría presentarme como un jurista preocupado por buscar soluciones a los problemas de las personas.

 


 

Entrevista a Matilde García Cabrera, Abogada Mediadora

¿Qué fue lo que te motivó a formarte como mediadora?

Cuando comencé a ejercer como abogada en el año 1994, los procedimientos matrimoniales  se desarrollaban todos por escritos, el juez habitualmente ni veía ni oía la las partes. Esto que hoy puede resultar sorprendente y  difícil de entender, era la forma habitual de tramitar este tipo de procedimiento, hasta que en el año 2000 se aprobó nuestra actual Ley de Enjuiciamiento Civil, desde esta fecha existen las vistas orales y afortunadamente hoy se ve y se oye a las partes. No obstante, haber mejorado el procedimiento  judicial  en los  conflictos de familia, matrimoniales o no, seguía sin creer que los tribunales de justicia fuesen la mejor opción para  resolverlos, por la complejidad de los mismos unido al fuerte componente emocional que suele acompañar a este tipo de asuntos.

Con posterioridad, hace unos años, leí algo sobre mediación familiar, me interesó y seguí informándome hasta que  llegué al convencimiento de que la misma es la mejor opción para resolver los conflictos en casos de ruptura de parejas. A medida que profundizaba en el conocimiento de la mediación me fue “enganchando” hasta llegar a querer formarme como mediadora familiar, cosa que hice en el año 2009.

¿En qué momento decidiste fundar la Asociación Canaria de Juristas por la Mediación (ACJM)?

Al finalizar mi formación como mediadora coincidí con un grupo de adeptos incondicionales, como yo, de la mediación y decidimos que había que hacer algo para darla a conocer si queríamos que realmente se implantase como otra forma para resolver los conflictos.

¿Con qué propósito surgió la asociación?

Como te decía el propósito fue, y sigue siendo, dar a conocer la mediación pues nos dimos cuenta de que no era lo suficientemente conocida ni para los ciudadanos en general ni para los propios abogados.

¿Es posible compaginar la resolución de conflictos a través de la mediación y el sistema jurídico español?

Hoy en día lo es en la jurisdicción civil,  al haberse aprobado en el año 2012  la  Ley de mediación en asuntos civiles y mercantiles y el pasado año su regalmento,  y esperamos que se vaya legislando para que se pueda ampliar a otras jurisdicciones.

¿Cómo te imaginas que debería funcionar la mediación en España en un futuro próximo?

Espero que cada vez más personas la conozcan y se recurra a ella de forma habitul y no como algo excepcional como hasta ahora.

¿Qué consideras que la sociedad necesitaría para hacer de la mediación una forma adecuada para la resolución de sus conflictos?

Creo que la sociedad necesita más información acerca de lo que es la mediación y sus ventajas. Y en ese empeño estamos todos los que apostamos por ella.

¿Crees que es compatible ser abogada de familia y mediadora familiar?

Pienso que sí. Es una ventaja conocer la práctica diaria de los tribunales de familia, tanto en los procedimientos de mutuo acuerdo como en los contenciosos, para realizar adecuadamente la mediación. Esto te da una visión completa del problema, no olvidemos que el acuerdo que se logre en mediación debe de ser susceptible de traducción a términos jurídicos para convertirlo en un convenio regulador que pueda presentarse en un procedimiento de mutuo acuerdo. Por supuesto, es necesario saber deslindar cuando actúas como abogado y cuando como mediadora, ya que las herramientas que se utilizan son muy diferentes.

Matilde García Cabrera

Abogada Mediadora

Entrevista realizada por:  Ana García

 

 


 

 

Entrevista a Charo Mesonero, Psicóloga y Mediadora Familiar

¿Lo tuyo por la mediación que es vocación, o devoción?

Para mí es una elección consciente y voluntaria.

Hay teorías que defienden que el orden de nacimiento modela la personalidad e incluso afecta a la elección del trabajo, considerando a los nacidos en medio, como más hábiles para ver las cosas desde distintos puntos de vista.

Si esto fuera cierto, al ser mi caso, tendría una cierta predisposición a la mediación.

De todas formas, aunque pienso que tiene que existir una actitud previa,  sin  la formación adecuada no es posible ser un buen mediador o mediadora.

¿Podrías explicar como está siendo tu experiencia personal como mediadora familiar en la actualidad?

La mediación familiar es una de las actividades que realizo en mi práctica profesional. Suelo trabajar en co-mediación con una abogada. Para mí ésta forma de trabajo es muy positiva, aunque también más complicada, pues requiere mayor tiempo y esfuerzo; lo cual no nos supone problema a ninguna de las dos porque creemos en lo que hacemos y estamos convencidas de los beneficios del trabajo en equipo.

Mi faceta como mediadora es muy satisfactoria, pues aunque lo ideal es que las partes lleguen a un acuerdo, aun cuando no se logra el mismo, suele haber un cambio en las personas, un cambio en su manera de relacionarse. En muchos casos, es la primera vez que se hablan después de muchos años comunicándose a través de sus abogados, móviles o mensajes. Otras veces  y esto es lo más grave, por medio de los hijos.

Me llena de orgullo saber que estoy contribuyendo a desarrollar y a promover la cultura de la paz y del respeto mutuo, que es a lo que contribuye la mediación.

Sabemos que desde el colegio de psicólogos se está impartiendo un Máster en Mediación Familiar, ¿puedes explicar como está resultando esta experiencia?

Es una experiencia muy gratificante pues me ha permitido conocer a  genuinos profesionales de la mediación con los que he compartido ideas, ilusiones, y momentos muy entrañables. Por si esto fuera poco, tienen un potencial humano, que se expresa en su trabajo y en su forma de ser y estar en el mundo. En definitiva, son personas que han asumido la mediación como filosofía de vida.

Cuando el Centro de la Familia de Tenerife, con quienes  el colegio de psicólogos estamos realizando el Máster, nos hicieron la propuesta, me pareció una idea magnífica porque además de ofrecer la oportunidad de formación a nuestro colectivo,  me parecía estupendo dar un ejemplo a la sociedad Canaria de lo importante que era la unión de las dos provincias  para conseguir un objetivo , en este caso la formación de la mediación, que sería beneficiosa para toda la comunidad, aplicando el principio de sumar y no dividir.

Estamos en estos momentos ultimando la formación  práctica del primer Máster y en octubre empezamos con una nueva edición.

¿Qué seria necesario hacer para que la mediación se conociera más en la sociedad canaria?

La mejor forma de conocer algo es hablar de ello, pero no de cualquier forma, sino bien.

Creo que es necesario un cambio de actitud  de toda la sociedad respecto a la creencia generalizada de que el proceso judicial es la única manera de resolver conflictos.

Para poder cambiar las actitudes y dado que nos dejamos influir más por las personas que percibimos como expertas en el tema en cuestión y en el caso de las separaciones, la gente se fía de los juristas,  por ser lo que más conoce, creo que una buena medida sería que ellos hablaran de los beneficios de la mediación.

Está claro que los medios de comunicación pueden influir positivamente en la actitud de las persona hacia la misma, por lo que creo que una inversión en publicidad sería  muy adecuada, mediante películas donde la gente acudiera al mediador y donde esa figura fuera muy conocida. Seguro que muchos niños querrían ser mediadores y esta profesión se integraría en nuestra cultura.

¿Te resulta complicado mediar sin impregnar el proceso con los conocimientos de psicología clínica que posees?

Todos los que ahora somos mediadores llegamos a ella con una profesión de origen que nos aporta una identidad profesional por  estar incorporadas hace tiempo a la cultura.

Recuerdo que en una ocasión un mediado, después de explicarle que aunque todos los mediadores teníamos una formación de base antes de hacer mediación, pero que cuando hacíamos de mediadores, actuábamos solo como tales,  me respondió: “Sí, ya,…Como que usted cuando entra aquí, deja fuera toda la psicología”.

Como imagino que nos pasa a todos,  hay momentos en  los que pienso como psicóloga. La gran ventaja de trabajar en co-mediación es que ese sesgo es más fácil controlarlo.

Es cierto que algunos de los conocimientos que poseo como psicóloga, y como psicoterapeuta no puedo ni debo dejarlos en la sala de espera, pues me son muy aprovechables  para la mediación.  Cuando empecé a formarme como tal, me di cuenta de que si bien los objetivos son distintos en terapia y en mediación, mi formación me era de gran ayuda.  Por ejemplo, me ayuda a saber manejar las emociones, a que las partes cambien su percepción del conflicto, a facilitar la comunicación entre los mediados y a  conducir a las partes hacia la cooperación.

¿Estas satisfecha con el nuevo decreto de Mediación Familiar? A tu entender, que debería incluir/ampliar,…

El número de horas de formación me parece del todo insuficiente. Me hubiera parecido más adecuado tener en cuenta los parámetros europeos, donde la formación está en unas 200 Horas.

Una formación de calidad para mí pasaría por estar impartida por profesionales de la mediación que se han hecho mediadores. Y eso implica un cambio cognitivo y predicar con el ejemplo. Los conocimientos teóricos se pueden adquirir en los libros y para interiorizarlos se requiere mucho entrenamiento y aprender de lo que vemos, no de lo que nos cuentan.

Por otro lado, la inscripción en el Registro de Mediadores debería ser obligatoria y no voluntaria, pues supondría un filtro para ejercer como tal y aunque eso no garantizaría que se hiciera una buena mediación, si sería una garantía.

Me parece positivo que la mediación esté reconocida por una Ley y un Reglamento, da a la mediación un sitio propio y un protagonismo que antes no existía.

Dña. Charo Mesonero Mesonero

Psicóloga; Mediadora Familiar

Miembro de Junta de Gobierno del C.O.P Las Palmas, y de la Comisión de Psicología Jurídica y Mediación.

Entrevista realizada por: Mª Ana Tamayo Heredia. Psicóloga; Especialista Universitaria en Mediación familiar y Psicología Forense


Entrevista con Esther Pradilla Mediadora y Abogada Ententia

¿Cómo se crea un espacio de mediación?

El primer paso que hay que dar consiste en hacerse con una sólida formación, para dominar las diferentes técnicas y métodos necesarios para poder ofrecer este servicio. Hay que tener en cuenta que al mediar, las personas ponen en nuestras manos aspectos muy importantes de sus vidas y hay que estar bien preparado para poder asesorar bien.

El segundo paso es ponerle mucho esfuerzo y mucha ilusión, porque al estar en un campo en el que todavía la demanda es limitada, necesitas invertir mucho tiempo y recursos para que tu entorno llegue a conocer lo que haces y a entender de qué manera puede utilizar tus servicios, para qué sirven y cuándo los necesita.

El tercer paso, como especialista en mediación familiar, ha sido decidir el modelo de trabajo de mi espacio, Ententia. En mi caso, busqué ofrecer un servicio multidisciplinar y una solución integral para parejas, de manera que se pusiera a disposición de las personas que desean divorciarse tanto el servicio de mediación, como la tramitación jurídica de su caso, así como el apoyo emocional que necesiten a través de asesoramiento psicológico y psicopedagógico.

Desde tu espacio, ¿qué importancia se da a la mediación?

La mediación siempre ha sido una herramienta muy importante porque era el eje sobre el cual giraban los demás servicios que ofrecía. Desde la mediación se valoraba si era necesario un asesoramiento psicológico o jurídico y una vez que se realizaba el acuerdo de mediación, se realizaba la tramitación jurídica correspondiente.

¿Cuál es tu opinión de la actual normativa de mediación?

En mi opinión, no se está apostando por una mediación de calidad, en cuanto a formación se refiere. Cuando yo comencé a formarme en mediación, la mayoría de las formaciones tenían una duración mínima de 300-350 horas y aún así necesitábamos hacer prácticas después y rodaje para poder realizar mediaciones. Sinceramente creo que con 100 horas es muy difícil que los mediadores estén suficientemente formados y no creo que con la formación continua que se exige sea bastante.

¿Qué proyectos tienes en mente?

Desde Ententia seguiremos ofreciendo tanto mediación familiar, como un completo servicio para personas que desean divorciarse de mutuo acuerdo, llamado Divorcio Responsable. Nuestra idea es continuar poniendo a disposición de las parejas en crisis este servicio.

Además de esto, en este momento estoy enfocada en ofrecer a parejas formación en comunicación y apoyo para mejorar su relación. De esta manera aplico la experiencia que he adquirido durante casi veinte años con parejas que se divorcian, para hacer una labor preventiva. En este sentido, los métodos de resolución de conflictos que se practican en la mediación se convierten en elementos clave para esta labor.

www.ententia.com


 

 

 

Entrevista con Fermín Romero

¿Quién es  Fermín Romero?

Amigo Fernando. Me haces una pregunta un tanto comprometida. Hablar de uno mismo no es fácil. La dimensión subjetiva se desliza fácilmente. Sin más excusas, te respondo.

Soy hijo de una familia numerosa, de padres que me dejaron un patrimonio cultural y humano que sostiene mi yo con sentimiento de satisfacción personal, seguro de quien soy, sin tener que “pedir permiso” a nadie para estar presente en la vida, en la complejidad de la sociedad actual, y ofrecer mi cuota de responsabilidad. Mis padres viven en mi memoria. Como creyente y sacerdote que soy, quiero morir con las manos encallecidas. Me siento protagonista de mi historia con “camisa sudada”. Soy amante y defensor de los valores “sostenibles” que aporta una familia sana. Lucho por la salud de las familias, la sonrisa y el crecimiento armónico de los hijos y el noble esfuerzo de los padres. Apuesto por el buen “juego” de  los “equipos” conyugales/parejas y de padres. Ellos son lugares “humanos” donde vive el amor, no exentos de conflictos, ciertamente; son también “escuela” donde se puede sacar “sobresaliente” en el aprendizaje de resolución de conflictos.

¿Cómo te surge la idea de ser Mediador?

Fue a raíz de un curso de mediación familiar que hice en la Universidad Pontificia de Salamanca, impartido por Liliana Perrone en el año 1996, quien pronto sería mi maestra en esta materia. En el año 1978 trabajé por la creación del Centro de Orientación Familiar de Canarias, del que soy su fundador y director. Pronto entendí que la mediación es un recurso extraordinario de enorme potencial social, capaz de responder a los problemas que venía tratando en el citado centro, y a algo que ya había sido objeto de mi tesina de Ciencias Políticas y Sociología, la conflictividad familiar.

A partir de estos acontecimientos y otros, comprendí, de forma más vivencial  e intelectual, que el conflicto es una realidad inmanente a todo grupo humano, a toda estructura social; que la mediación no es una invención social de los últimos tiempos. La mediación pertenece al alma colectiva de los pueblos. Es una institución social básica, antes, por supuesto, de ser reconocida como institución jurídica. La mediación ha existido siempre, aunque más de forma invisible, al lado del “poder de la fuerza”, al que se ha acudido con más frecuencia como primer recurso. Hoy, la mediación está adquiriendo carta de “ciudadanía universal” y está pidiendo ser reconocida como primer recurso a utilizar ante el conflicto. La mediación nos humaniza. Aplicado a la familia, tiene muchas virtualidades. Entendí que la mediación es una forma excelente para amar, poniéndonos en el lugar del otro, y para entrenar a los hijos en los recursos para la resolución de conflictos. Sé que la mediación no siempre es la panacea, pero es una ventana por donde entra la luz y el aire fresco que traen los acuerdos. Ante el binomio “ganar o perder”, que “dualiza” el pensamiento y la actuación ante el conflicto, la mediación se nos presenta como el nuevo paradigma que dinamiza el “pensamiento alternativo” y, en consecuencia, revoluciona la forma de resolver el conflicto.

 ¿Te acuerda de su primera mediación?

Sí, me acuerdo perfectamente. Fue una mediación sobre un conflicto de abuelos que reclamaban a su yerno un tiempo de convivencia entre ellos y su nieto, huérfano de madre. Aun era reciente la muerte de su hija. Eran los momentos en que se anunciaban cambios en esta materia. Hoy no se pone en entredicho los derechos de los abuelos. Fue una mediación difícil y dura por la presencia de los diversos intereses y necesidades que se concitaban en la mesa del conflicto: la legitima autonomía e independencia que reivindicaba el yerno frente a los abuelos del niño, la influencia y cercanía afectiva que pudiera expresar y ejercer la nueva compañera del citado yerno en el niño de éste, lo que a su vez era comprendido por los abuelos como una substracción del amor de ellos, única forma de prolongar el amor que su madre no le podía dar. Fue una mediación que me enseñó mucho. Posiblemente no fue muy exitosa en el uso y aplicación de las herramientas. Estaba empezando. No se había avanzado en la comprensión del papel de las emociones y de los sentimientos, así como del manejo de los mismos en los escenarios de los conflictos familiares.

¿El mediador nace o se hace?

No es fácil responder a esta pregunta, pues hablar del “nacer” del mediador, tendríamos que referirnos a unas predisposiciones un tanto congénitas, una especie de “vocación”. Yo no excluyo que el mediador tenga algunas predisposiciones para tal oficio, una cierta vocación, pero ello no termina aquí. El mediador también se hace. Se hace principalmente con el estudio de aquellas disciplinas que nos acercan a la materia esencial de la mediación, como son entre otras, la conflictología, los métodos y técnicas de resolución de conflictos, las condiciones sociales- estructurales y psicológicas de los sujetos que están en conflicto y acuden a la mediación, los acuerdos en cuanto entidad e institución social, que lo son también. (Estudiamos más la entidad compleja del conflicto y no tanto la el acuerdo como entidad singular, de naturaleza antropológica y psicosocial, sus dinámicas y sus leyes). Quizá, ha llegado la hora de poner la lupa del estudio científico sobre el acuerdo, dimensión que damos por sabida y estudiada. Es decir, a la mediación se entra por el conflicto y se sale por los acuerdos, se pasa por las personas y se llega al tejido social. Es importante esta visión holística, sin la cual no se dará la necesaria interdisciplinariedad de las materias que se concitan en estos estudios, como la psicología, el derecho, la sociología, la antropología, etc.

Además, el mediador se hace también mediante la práctica, como sucede en toda profesión. Una práctica que ha de estar acompañada y/o supervisada por otro mediador avezado, al menos al principio. Además, una buena práctica, en el campo de la mediación, requiere que sea auto-reflexionada, lo que supone en el mediador un alto grado de introspección, puesto que cuanto más se conoce uno a sí mismo, mejor puede conocer a los demás. Los mediadores, como cualquier otro profesional, usamos nuestras lentes de percepción y proyección para percibir, elaborar y trabajar sobre aquellas condiciones del conflicto,  que presentan las partes en litigio, incluidas las propias condiciones del mediador. Todo ello pasa a nuestra recámara interior, lo procesamos y lo devolvemos en nuestras intervenciones como mediador. Si el mediador no se entrena en la propia introspección, corre el riego de subjetivar su labor profesional. En tal supuesto, no sería mediador sino una parte representativa de una de las partes en conflicto.

¿Qué le ayuda más en la Mediación , su condición de cura o de Sociólogo?

El sociólogo no está pensado para intervenir profesionalmente en la transformación de la realidad social. Ni aun así sucedió en la etapa del nacimiento de la sociología con A. Comte, quien definía a los sociólogos como los nuevos “sacerdotes” de la naciente y convulsa sociedad industrial. La sociología como ciencia cubre tres estadios: estudiar y describir cómo se presenta la sociedad, sus cambios y fenómenos sociales, explicarlos y hacer las adecuadas y fundamentadas prospectivas sociales. Comte decía “prever para proveer”. Ver científicamente la realidad social para prever y proveer. Es esta una tarea preciosa, muy útil y muy necesaria que debe estar al servicio de los interventores y operadores sociales, políticos, líderes religiosos, sacerdotes, empresarios y así un largo etcétera. La sociología ofrece unos “ojos científicos” para adentrarnos en el interior del tejido social, en lo que comúnmente llamamos estructura social.

Los aspectos indicados han sido un gran aporte en mi trabajo como sacerdote y como mediador. Entender a la familia tanto como micro-grupo social y las leyes que le son propias, y a la vez como  institución social básica; entender la interacción dialéctica ente la familia y la sociedad, los cambios a los que se ve sometida la familia, el peso demográfico que ella supone para la estructura social; comprender el conflicto como elemento estructurante de las relaciones sociales, económicas y políticas etc., son todos ellos un gran aporte para contextualizar y entender el conflicto como esa realidad “micro”, que se nos presenta en la mediación.

Mi dimensión como sacerdote me aporta una llamada constante a “mirar con los ojos de los otros” para poder respetar, comprender, realizar la adecuada empatía (“con-padecer”) y saber “preguntar”, sin que ello suponga “pretendidas respuestas”. (Las técnicas de las preguntas son muy respetuosas; son herramientas válidas en el trabajo del mediador). En fín, conocer y respetar al ser humano en el escenario del conflicto, sintiendo con el, sin necesidad de “consentir” con el. En definitiva, no tengo conflictos entre ambas dimensiones, sacerdote y sociólogo, todo lo contrario.

¿Qué se hace desde el Gobierno de Canarias por la Mediación?

No me toca “echar flores” al Gobierno de Canarias. No obstante, siendo objetivo, sí puedo decir lo siguiente: El Gobierno de Canarias no ha hecho muchas cosas por el acercamiento más inmediato de la mediación a los ciudadanos, pero sí tiene en su haber un elenco de actuaciones muy importantes, que han facilitado a la mediación familiar en una primera etapa, como han sido las siguientes: una primera ley de mediación del año 2003, que fue modificada en el año 2005, a la que desde el Centro de Orientación Familiar de Canarias, COF, pudimos hacer muchas aportaciones, y ello sin que previamente se pusiera en práctica la primera ley, lo que supone una apuesta clara y firme por la mediación familiar; el Decreto del Reglamento de dicha ley, el apoyo al Primer Congreso Internacional de Mediación, que organizó y lideró el COF en el 2003; las subvenciones a los cursos universitarios de posgrado y del master de mediación, mientras fui director durante siete ediciones; la puesta en marcha del Registro de Mediadores y de la Mediación Intrajudicial; otras jornadas de estudio promovidas o apoyadas y, últimamente, la puesta en marcha del llamado Espacio Común de Mediación.

Una asignatura pendiente del Gobierno de Canarias en esta materia es la referida al apoyo y a la promoción de aquellos planes y/o actividades encaminados a acercar al ciudadano al conocimiento y utilización de la mediación en cuanto recurso social de la comunidad.

Para dar cumplimiento a esta asignatura pendiente, se precisa considerar a la mediación como un recurso de gran alcance para la educación en la paz. La mediaicón es vertebradora de un  nuevo modelo de relaciones sociales. En tal sentido, hay que colocar a la mediación en el lugar científico que le corresponde. Si no fuera así, se corre el riesgo de caer en una “miopía” de carácter cultural-educativa y socio-política. La mediación no es un sucedáneo o “instrumento” al servicio de la organización y de la actividad judicial, sobrecargada de asuntos que se largan en el tiempo. No se excluye la aportación que al respecto hace la mediación. Todo lo contrario. Pero la mediación, en cuanto método científico de resolución de conflictos, tiene su propio baseamiento científico, su propia epistemología. La mediación no es una “ancila” del Derecho. Se construye y se forja en un saber interdisciplinario, ciertamente aún en construcción, y no en una yuxtaposición de disciplinas afines.

En consecuencia con el sentido indicado, que ha de estar imbuido de una “mirada para un largo recorrido”, falta toda una pedagogía social, debidamente orientada a superar viejos esquemas, muy interiorizados en el inconsciente colectivo, debido a los cuales, lo primero que se hace ante un conflicto es “tocar en las puertas” de “la razón del poder”, antes que tocar en las “puertas del poder de la razón”. Y la razón, a modo de poliédrico, está repartida.

Se viene deslizando sobre la mediación una cierta “patrimonialización” por parte de algunas disciplinas señeras en el saber de la Ley o sobre otra dimensión del ser humano, afectada por el conflicto. Se puede trabajar por un cambio de métodos ante los problemas de la comunidad, (aunque permaneciendo en el mismo sitio), y no trabajar por un cambio de paradigma social.

Debemos ser críticos y no caer en la trampa de la “miopía social”. Los cambios de paradigmas van más allá de lo ya dado socialmente. La política que se arbitrara a favor de la mediación en los aspectos divulgativos, formativos, educativos, jurídicos y sociales debe estar fundamentada en paradigmas con consistencia científica y no ideológica.

¿Por qué no se conoce la Mediación en la Sociedad?

Me preguntas por qué no se conoce la mediación. Creo que la respuesta a esta pregunta está incluida en la que ya dí a la pregunta anterior. No obstante, sí quiero decir tres cosas. Primero: creo que la mediación no se conoce porque no se pone al servicio del conocimiento y divulgación de la misma los medios de influencia extraordinaria que tenemos para llegar a la conciencia colectiva, como pudieran ser los medios de comunicación social, y en especial la TV. No se contraen ni se invierten partidas económicas, orientadas a estos fines. Segundo: estamos ante una paradoja no resuelta: se prepara y surge un buen número de mediadores, pero aun no son demandados por la ciudadanía, cuando, paradójicamente, existe una demanda potencial inmensa, de carácter extraordinario, que no se traduce en una demanda efectiva, que solicite o reclame la mediación. Tercero: con adecuada pedagogía, hay que llevar la mediación al mundo de lo cotidiano, al mundo de las “trivialidades” de la vida social, donde “se cuecen las habas”, como tu Fernando estás haciendo a través de tu página web. Con gracia, con salero, sin desposeer de los fundamentos que acompañan a la mediación, la estás llevando a una realidad tan cotidiana como es la cocina, la mesa del comedor. Los acuerdos se hacen o se cierran con una comida.

¿Qué significa el Centro de Orientación Familiar para ti?

Se me hace difícil sintetizar treinta y cinco años de historia. Diría lo siguiente a grandes trazos.

Si el Centro de Orientación Familiar de Canarias, COF, no existiera, habría que inventarlo. Es una Fundación si ánimo de lucro. Es una institución social a modo de recurso social, de inspiración humanista-cristiana, al servicio y al alcance de las familias en Canarias, sobre todo las más desasistidas social y culturalmente. Cuando el amor del matrimonio/pareja o de la familia está herido, o se ha “equivocado” de camino, o cuando las relaciones familiares o las vinculaciones, que estructuran dichas relaciones, pasan por situaciones conflictivas o disfuncionales y no se encausan, ni se orientan, ni se sanan o ni se adecuan a una nueva adaptación más saludable para el individuo o para el núcleo familiar, producen siempre efectos nocivos de carácter personal y social de largo recorrido, que luego requerirán de un elenco grande de expertos en la materia con alto coste social.

La labor que realiza el COF aborda una materia, la conflictividad conyugal y familiar, que de por sí es intrincada, compleja y de etiología múltiple y diversa. Se necesita de una preparación especial de carácter holístico y de un tacto u ojo clínico, arropado, cuidado y confrontado por la interdisciplinariedad. Es un trabajo que se inserta en una especie de “invisibilidad social”, en cuanto que el trabajo por la familia no “vende políticamente”, más bien queda en lo oculto. Es un trabajo que no es tan llamativo como pudiera ser el trabajo por otras causas sociales. No obstante, creo que cada vez se valora más a la familia como el primer recurso con el que cuenta el ser humano y las sociedades para lograr un desarrollo saludable, sostenible e integrador. La familia ocupa ya un lugar central en las ciencias psicosociales. Ha dejado de ser una “maría”.

A lo largo de los 35 años de historia que ya tiene el Cof, ha tratado a algo más de 30.000 familias. Se entiende por tratamiento aquel proceso mínimo de orientación, asistencia o terapia, de carácter diverso según el caso, de no menos de cuatro a seis entrevistas como media por los profesionales, lo que se traduce en la atención a una población de algo más de 190.000 personas, entendiendo que a la asistencia a dicho tratamiento acuden los miembros de la unidad familiar en las sucesivas entrevistas. En los últimos años, los años de la crisis, la población de familias demandantes ha aumentado considerablemente. En cada uno de los últimos años estamos tratando algo más de 1500 familias, cantidad muy significativa, dado los recursos limitados con los que contamos.

Esta labor ha sido posible gracias al trabajo de un magnífico equipo de dieciséis profesionales de carácter diverso, muy motivado socialmente y muy bien preparado.

A la labor descrita muy sintéticamente, hay que añadir toda la otra labor de carácter preventivo, formativo y educativo que hemos realizado a distintos niveles y poblaciones, desde talleres para padres y menores, a profesionales de diversas disciplinas, desde conferencias, semanas culturales a seminarios, simposios, jornadas científicas, congresos e investigaciones.

Ante este sintético panorama, puedo decir con satisfacción que, a lo largo de todos estos años de servicio en pro de las familias, ni un solo día hemos cerrado el Centro. Considero que la Providencia de Dios nos ha acompañado. Todo ha sido impulsado e iluminado por El. A pesar de nuestras limitaciones, fallos y errores nos hemos sentido alentados por la presencia de Dios. Dios es amor. Dios no hace “bulla”. Más bien, “se pone de rodillas y lava los pies”. Toda esta inspiración y fuerza sostiene nuestro trabajo.

Para terminar, permíteme, amigo Fernando, que aproveche el espacio de tu página web para publicitar las dos próximas actividades de carácter formativo, dirigidas a los profesionales de la mediación y a otros afines a la misma:

–    Seminario- Taller sobre “Impacto del Reglamento de la Ley 5/2012 en el desarrollo y práctica de la Mediación. Herramientas de coaching para mediadores”, a celebrar los días 27, 28 de febrero y 1 de marzo. Será impartido por D. Pascual Ortuño Muñoz y Maite Usón;
–    Jornadas Científicas: “Nuevas tendencias en el Derecho de Familia. Coparentalidad/Mediación/Pluridisciplinariedad”, a celebrar en los comienzos del mes de mayo: dia: 8 de 16 a 20/30hh; día 9 de 9/30 a 20/30 y día 10 de 9/30 a 13hh.

Para mayor información, se puede acudir a nuestra página web: www.mediacionfamiliarcofdecanarias.es

Amigo Fernando. Te agradezco tu gentileza al pensar en mí para hacerme esta entrevista. Te felicito por la iniciativa que has tenido al crear tu página web, dedicada al conocimiento y divulgación de la mediación. Te auguro importantes éxitos. Continúa en este “tajo”, tan necesario en estos momentos para la sociedad.


Entrevista con Círculo de Mediación

¿Por qué surge Círculo de Mediación?

Círculo de Mediación surge como un reto planteado por mediadores que pretenden divulgar la mediación, profundizar en el conocimiento y las habilidades necesarias para realizar esta tarea, formar a los futuros mediadores, así como aportar a la sociedad una herramienta que ayude y facilite la resolución de conflictos en diversos campos (familiar, educativo, mercantil, etc).

Está constituido  por profesionales de diversos campos de intervención (abogados, psicólogos y trabajadores sociales), todos con formación en Mediación, los cuales participan de forma igualitaria y se construye conocimiento  de forma colegiada.

¿Cuál es el papel de un abogado, psicólogo o trabajador social en Mediación?

Todos ellos, psicólogo, abogado o trabajador social, que a su vez  sean mediadores, son profesionales que colaboran con los mediados de forma neutral e imparcial en la resolución del conflicto que se pretende abordar,  gestionándolo, no aportando soluciones y propiciando que las partes asuman el protagonismo en la resolución del mismo.
Cada profesión de origen le da al mediador una perspectiva única sobre la mediación, enriqueciendo su labor como mediador:

  • El psicólogo/a aporta al equipo herramientas para considerar si existe algún tipo de bloqueo por el que sea necesaria la intervención de otro profesional antes o durante la mediación.
  • El abogado/a es aquel profesional convencido de que defender los intereses de su cliente consiste muchas veces no en ganar, sino en lograr un acuerdo que satisfaga a todas las partes, por medio de un proceso de diálogo, de manera que dicho acuerdo tenga mayor probabilidad de cumplimiento que una sentencia impuesta. Dentro de la mediación debe velar por descubrir cualquier ilegalidad que pueda existir en los acuerdos. Será un abogado, quien dé a los acuerdos la formalidad jurídica que requieran.
  • El trabajador/a social puede aportar una visión global sobre otros factores sociales que puedan ayudar a las partes involucradas en un conflicto a solucionar sus problemas.

Hasta ahora en Círculo de Mediación contamos con dichos profesionales pero estamos abiertos a la riqueza que sin duda pueden aportar otras disciplinas.

¿Tiene futuro la Mediación?

Nos encontramos ante una encrucijada. Nuestro mundo plural, en el que el cambio y la incertidumbre son “la constante”, nos demanda  soluciones más satisfactorias que las tradicionales en todos los ámbitos: familiar, empresarial, hipotecario, escolar, penal, etc. La sociedad quiere, necesita y está preparada para el cambio de paradigma en resolución de conflictos.

La mediación tendrá futuro y espacio, a no ser que una incorrecta legislación o aplicación de la misma la condenen y la devuelvan al ostracismo.

Asimismo, en el aspecto más práctico observamos que cada día los juzgados y administraciones públicas se encuentran más sobrecargados.  Gran parte de las demandas son debidas a situaciones que se pueden resolver sin necesidad de judicializar el conflicto, o bien son consecuencia de incumplimientos de sentencias ya dictadas, que al no haber sido fruto de un acuerdo alcanzado por las partes intervinientes, producen nuevos conflictos.

La Mediación, como espacio neutral de diálogo y comunicación, da la oportunidad a las partes en conflicto de que sean ellos mismos los que determinen el acuerdo que mejor les favorezca a todos, lo que permite que pueda perdurar en el tiempo y satisfacer a todos.
Estamos seguros que la Mediación  una vez que se dé a conocer y se vean que tanto las garantías (confidencialidad, voluntariedad e imparcialidad), como sus ventajas (flexibles, consensuadas, rápidas y económicas) son más positivas que un proceso judicial, será un gran apoyo para la sociedad, asegurando el derecho al acceso a una justicia más duradera.

¿Qué hace falta para que se extienda la Mediación?

En el fondo todos/as deseamos tener la capacidad de resolver nuestros conflictos de manera pacífica y autónoma, pero se desconoce que existe un profesional específico para ello. Es necesario  entonces abrir nuestra visión y acceder sin miedo a otros campos de oportunidades en la resolución de nuestros conflictos.

La mediación se extenderá cuando las personas que han participado en ella reconozcan sus ventajas, cuando los profesionales crean en ella y deriven a mediación los conflictos que pueden ser gestionados por las partes. También se logrará cuando se promueva una educación para la paz, basada en el diálogo y la participación democrática.

El apoyo del sistema judicial es sin duda esencial para el desarrollo de esta forma de resolución de los conflictos.

A medida que se vaya implantando la Mediación se comprenderá que es mejor llegar a acuerdos que beneficien a todos los implicados, que aquellas soluciones que vienen impuestas, o pensadas sin la participación de las partes en conflicto. Así nuestras instituciones serán más adultas y buscarán resolver las situaciones conflictivas sin necesidad de llegar a un juicio.

En esta labor de divulgación de la Mediación es esencial que la formación del mediador sea correcta y adecuada para que su actuación permita reflejar las bondades y beneficios que tiene la Mediación.


Entrevista a Pedro Joaquín Herrera Puentes. Viceconsejero de Justicia del Gobierno de Canarias y Magistrado en situación de servicios especiales

¿Cuál es su opinión sobre el Real Decreto 980/2013, de 13 de diciembre, por el que se desarrollan determinados aspectos de la Ley 5/2012, de 6 de julio, de mediación en asuntos civiles y mercantiles?

Mi opinión es positiva, pero con matices.

He de reconocer que durante 2012 con la ley y durante el 2013 con el decreto, (que ha llegado después de una larga y diría que inquietante espera), se ha experimentado un avance legislativo importante. Esta normativa estatal va a aportar la base sobre la que actuar y por tal motivo va a ser determinante en el desarrollo de la Mediación en España. Hay que prestarle, por tanto, una atención especial a su futura proyección.

Considero en esencia correcta la regulación que se hace del aspecto formativo, me convence el carácter abierto y básico que se le pretende dar. Para mi no es tan importante el número de horas, por lo que no cuestiono la exigencia mínima de 100 horas, lo esencial es el contenido del curso y la calidad del profesorado. También me parece muy oportuno que se resalte de manera expresa la importancia del nivel práctico y se exija un porcentaje mínimo. Es fundamental contar con profesionales debidamente formados y esta formación no se obtiene con cursos teóricos y telemáticos que tanto han proliferado. En tal sentido, se debía haber incidido en la importancia de la clase presencial y, por otro lado, hecho en falta una mayor concreción en lo referente al proceso de habilitación legal de los centros de formación. La inclusión de la formación continúa, tal y como se hace, me parece bien, pues hay que reciclarse y estar al día, quizás se debería haber reducido el número de años de cinco a tres.

Entiendo que la regulación que se hace a nivel estatal del registro de mediadores y de las instituciones de mediación es compatible con la existencia de otros registros a nivel autonómico. No comparto la inclusión en este apartado de un registro para los mediadores concursales, pues dada su regulación legal para mi no son verdaderos mediadores y están fuera de las previsiones de la ley 5/12, además para estos últimos la inscripción registral es obligatoria y para los otros voluntaria.

Aplaudo la exigencia del aseguramiento de la responsabilidad civil profesional del mediador y no considero posible, ni creo en el procedimiento de mediación por medios electrónicos, por muy simplificado que se regule y limitado que sea su alcance.

¿Cómo afecta a la normativa autonómica en materia de Mediación?

Pueden perfectamente coexistir ambas normativas. Si bien, resultaría muy aconsejable aprovechar el momento actual para llevar a cabo una labor de revisión del elenco normativo autonómico.

En Canarias estamos analizando nuestra vigente normativa, que como se conoce se ciñe a la mediación familiar, con el fin de mejorarla y adaptarla a la normativa estatal. Y además  queremos ampliar nuestros horizontes y no quedarnos estancados, en el ámbito familiar, por lo que pretendemos extender las competencias  de la Consejería de Presidencia, Justicia e igualdad a otros ámbitos de la mediación como lo es el civil, el mercantil, el penal, (tanto en el tema de menores como de adultos), el socio comunitario, el educativo e, incluso, el que deriva de las relaciones institucionales o del administrado con las distintas administraciones territoriales. Para ello, vamos a modificar y completar nuestra legislación  tomando como base y referencia la estatal.

No hay que entrar en conflicto, pero tampoco perder nuestro campo de actuación. Como he dicho ambas legislaciones pueden coexistir, pero hay que evitar contradicciones que generen conflictos burocráticos y de aplicación de leyes, y que finalmente deriven en situaciones que perjudiquen el desarrollo y la futura consolidación de la mediación en nuestro entorno, como sistema adecuado y solvente para la solución de conflictos.

¿Qué balance haría de la situación actual de  la Mediación en Canarias y que se hace desde la Consejería de Justicia?

La valoración a nuestra labor tienen que hacerla los demás, lo que sí puedo hacer es un breve resumen de lo que se ha hecho desde que el equipo actual de Justicia asumió esta interesante labor de gestión pública.

Se ha reforzado nuestro Servicio de Mediación Intrajudicial Familiar. Este servicio se inició en Octubre de 2009 y sólo para que derivasen asuntos a mediación los Juzgados capitalinos de familia. En la actualidad se extiende territorialmente a toda la comunidad y pueden derivar asuntos a mediación los juzgados de todos los partidos judiciales con competencia en materia de familia y en derecho hereditario. También se ha extendido este servicio a la segunda instancia y ya contamos con el primer asunto derivado a mediación por la Audiencia Provincial de Las Palmas. Por otro lado, se ha modificado nuestro protocolo actuación para que sean los propios interesados que aceptan ir a la mediación quienes de común acuerdo designen al mediador, eso sí, dentro de los que están inscritos en nuestro registro de mediadores familiares; es una forma de buscar desde el inicio un compromiso mayor con la cultura de la  gestión consensuada del conflicto a través de la comunicación y el diálogo. No obstante, de no hacerlo se le nombraría por nuestra parte. Este servicio de mediación Intrajudicial es gratuito y no supone ningún coste para las partes.

Se ha creado en el 2012 el denominado Espacio Común de Mediación, que, como su propio nombre indica, es un espacio abierto a todas las instituciones, colegios profesionales, colectivos y demás interesados con el fin de aunar esfuerzos, compartir criterios y analizar las posibilidades que existen para seguir avanzando en la divulgación y en la idea de consolidar en nuestro territorio insular la Mediación.

Se trabaja para potenciar la mediación prejudicial familiar, es decir antes de que se judicialice el conflicto. Para alcanzar este primordial objetivo nos hemos puesto en contacto con distintas entidades locales y ya se ha firmado en el 2013 un convenio de colaboración con el Ayuntamiento de Telde que constituye la primera experiencia en este campo.

También se trabaja en el desarrollo del aspecto formativo de la Mediación, y al respecto se colabora con distintas instituciones y colectivos, como lo son las dos Universidades Canarias, el Colegio de Abogados de Las Palmas, Las Cámaras de Comercio de Gran Canaria y Tenerife, etc…

No quiero concluir mi respuesta sin hacer una mención expresa a la importante labor que están haciendo dos personas que trabajan en la Dirección General de Relaciones con la Administración de Justicia del Gobierno de Canarias. Me refiero a María Jesús López-Neira, jefa del servicio de Justicia y Asuntos Generales, y a Elisa Santiago, jefa de sección  de Mediación y asuntos generales.

¿Se conoce la mediación en la calle?

La verdad es que no se conoce suficientemente.

En Canarias, y diría que también en el resto del territorio español, los ciudadanos no están todavía familiarizados con la mediación, como ocurre en otros países de nuestro entorno social, político y económico. Un ejemplo de país donde está muy arraigada y consolidada la mediación es Holanda. Y a nosotros nos queda todavía un camino largo que recorrer.

No se ha alcanzado el objetivo esencial de consolidar en nuestra cultura la Mediación. Es de resaltar, como he venido señalando, que se han experimentado ciertos avances a nivel institucional y legislativo. Y estos primeros, indecisos y, a veces, confusos pasos que se están dando van generar, sin duda en un futuro próximo, la base necesaria para que esa meta no quede en un mero deseo y se convierta en una realidad. Se ha de reflexionar, no sólo sobre lo conseguido hasta ahora, sino sobre todo lo que aún queda por hacer, y por tal motivo hay que prestar una atención especial a su proyección social, -divulgación y difusión-. Es fundamental que se conozcan las ventajas de la mediación y que se acuda a este proceso con confianza, predisposición y sin perjuicios.

¿El mediador nace o se hace?

Entiendo que el mediador se hace, pero necesita de unas habilidades para el buen desarrollo de su labor profesional que no todos consiguen tener.

Me explico, para ser un buen mediador se precisa de una buena e importante base técnica y saber hacer uso de la misma, lo que se consigue con la formación inicial y continuada, práctica y la experiencia. Pero además se precisa de una serie de habilidades, que pueden ser innatas o adquiridas, conectadas con el análisis del conflicto, la comunicación y el desbloqueo que si no se tienen difícilmente van a generar la conjunción armónica de los anteriores factores. Hay personas que nacen con esas habilidades y tienen que pulirlas y darle forma, otras que las que pueden adquirir con trabajo y esfuerzo, pero hay quienes lamentablemente ni las traen de serie ni las van adquirir.

¿Cómo puede intervenir la iniciativa privada en la formación y control de calidad de los mediadores?

Aunque yo me muevo en el ámbito de lo institucional y de lo público,  entiendo que la iniciativa privada tiene su hueco y espacio en el aspecto formativo conectado con la Mediación.

Como he dicho antes lo importante es el contenido del curso y la calidad del profesorado. En el ámbito privado se puede, claro está, diseñar, proyectar y ejecutar buenos cursos de formación y ser perfectamente válidos para formar mediadores. Eso sí, y me remito al decreto estatal, esos cursos, al igual que los impartidos por instituciones públicas, deben superar un control de calidad o contar con una habilitación legal que, desde mi punto visto de vista, sólo  debería ser otorgada o concedida por el departamento público autonómico competente en la materia. Lo que hace falta es articular un proceso adecuado para llevar a cabo tal menester con operatividad y funcionalidad.

¿Hay respaldo de los órganos judiciales hacia la mediación?

La implicación del colectivo judicial español es cada vez mayor, pero todavía se necesita más. Hay profesionales dentro de este ámbito que no conocen la mediación o, peor, que desconfían de este método de solución de conflictos. Sin embargo, afortunadamente, va creciendo el número de los que ven la mediación como un recurso positivo para desjudicializar el conflicto y para paliar los costes emocionales, económicos y de tiempo que conlleva el proceso judicial para las partes. Incluso sería un buen recurso para descargar de trabajo a los ya muy saturados órganos judiciales.

En este aspecto está haciendo una magnífica labor la delegación española de la asociación GEMME, (Grupo europeo de magistrados por la mediación), asociación a la que pertenezco y cuya presidenta la magistrada del Tribunal Supremo Lourdes Arastey va a visitar a finales de este mes nuestra comunidad, con el fin de involucrarnos en un proyecto que se denomina Punto Neutro para la Promoción de la Mediación, que nace para desde los postulados de la colaboración profesional crear una dinámica de acercamiento a la mediación y de conocimiento de la misma, al objeto de facilitar la actividad mediadora. Ya se han constituido en Andalucía, Aragón, Baleares, Cataluña, Madrid, Murcia, Valencia, etc… Y espero que pronto queden constituido en Canarias.

 ¿Qué hace falta para que la mediación ocupe en España el nivel que tiene en otros países?

Voy a ser escueto y contundente. Y lo que se precisa es que cambie la forma en la vemos y vivimos el conflicto en nuestra cultura latina.

Nos atrae la idea de vivir intensamente el conflicto, lo vivimos con entusiasmo. Da la sensación que si el conflicto pierde intensidad y beligerancia nos desinflamos, pues ya no entretenemos a los demás y perdemos relevancia. No nos interesa la gestión consensuada del problema, no entretiene y nos quita protagonismo. Esta concepción hay que transformarla y cambiarla, desecharla, y nos va a costar, pero hay que evitar la perpetuación del estado de conflicto y reconducir nuestra visión negativa hacia otra positiva, lo importante no es el conflicto  sino el tratamiento que se hace del mismo.

Si fuera mediador que estilo de mediador encaja más con su perfil, el de Harvard, Transformativo, Narrativo …

Puestos a elegir me quedo con el transformativo, ya que es un modelo que se centra en lo relacional.

A través de la interacción que los participantes mantienen con el mediador se genera el verdadero diálogo por el cual se enteran de sus respectivas realidades y acceden a cómo viven y como les afecta el conflicto. Este intercambio de información, y principalmente de necesidades e intereses, determina el acercamiento de los participantes y la posibilidad de llegar a un acuerdo que los beneficie mutuamente. El final del proceso puede determinar un acuerdo, en cambio también existe la posibilidad de que, por distintos motivos, no se llegue a concretar, sin embargo lo que resulta inevitable es que al final del proceso mediador, los que han participado tengan una visión y valoración del conflicto completamente diferente y su relación haya sufrido un cambio positivo que, aunque no sea manifiesto, sea menos distante en comparación a cómo llegaron al inicio de la Mediación.

Lo más importante no es si se llega o no a un acuerdo, sino la transformación relacional generada. Por supuesto que sí todo ello culmina al final con un acuerdo, mucho mejor.